viernes, 24 de abril de 2009

Caleidosférico



















No hace mucho, los signos que pululaban por mi anillo vital no eran más que papeles en botellas de cristal, aquel tipo de palabras que no te hacen pensar. Pero ahora, aunque sea el nombre de una ciudad, una fotografía lomográfica, una canción con un balance de blancos amarilleado o una jaqueca del raciocinio que me vuelve loca, pierdo los papeles que estuvieron agarrados con chinchetas, y cabe la posibilidad de que me hunda en un mar de aceite caducado.
Mis ojos están en modo saturación, en un formato que no admite sobresaltos ni un latido de corazón de hojalata a bocajarro. Además, ya no hay olor a tulipanes recién cortados, ni a azahar(a).
Porque cuando te quitan todo y te quedas con el polvo del álbum de los recuerdos, no te queda más remedio que intoxicarte con él y espolvoreártelo como el azúcar glas.

6 comentarios:

aLba (*) dijo...

los recuerdos se fragmentan en miles de pedazos y pasan poco a poco por nuestra mente....
recordando algo que ya creiamos olvidado...

Leonard dijo...

Se supone que al recordar lo vivido, esto cobra vida, es el sentido por el cual tu hoy lo recuerdas, el sentimiento que os provoco, la dicha o tal vez el dolor de intentar vivir, momento de evaluar, evaluar que hay cosas que no poseen explicación, solo sentido al recordarlo.
un abrazo, un abrazo para recordar.

Toxicosmos dijo...

Los recuerdos acumulados en nuestra mente son el signo de nuestra vida, lo que hemos vivido.
Siempre es divertido o nostálgico volver la vista atrás y recordar lo vivido.

Me gustó el cambió de look del blog, muy "poppie"

Besos.

Proyecto de Escritora dijo...

Que texto tan original, me encantó!
Un saludo!

marta dijo...

Pero no siempre podemos intoxicarnos con el polvo del pasado. También hay que vivir el presente :)

Precioso. Y, reiterando lo dicho por Toxicosmos, me ha encantado el cambio de look de tu rincón ^^


Un beso MUYGRANDE.

Joint dijo...

Tal vez sea porque nos cuesta trabajar hacer a un lado la idea de cambiar de rutina