lunes, 21 de septiembre de 2009

Desiderativa

Ayer tuve una momentánea y leve neurosis neurasténica.
Quise observar a la sangre por el antebrazo realizar un río de vino tinto. Habría sido, sin duda, un duro golpe para aquel humor circulatorio. Y para ti, supongo que para ti también.
Después de haber pasado el verano bajo el dobladillo de tu pantalón, permanecer con la idea insana de que es preferible la autoflagelación a contarte mis problemas me parece algo estúpido y sin miramiento.
Pero no soy capaz de decirte las cosas sin una jerga desprovista de sentimiento alguno, al menos no por escrito. Creo que es por eso por lo que cada línea que redacto parece más gélida de lo que es en realidad, y ni siquiera tú te molestas en derretirlas con el vaho de tu respirar. ¿Qué ocurre si tan sólo suspiro en caligrafía un quedo “te quiero”? Que me sabe a tan poco, indefenso sobre la hoja de escritura, desnudo sin el calor de la voz y de los sinónimos aglomerados, que lo dejo por imposible. Así que lo encontramos tan congelado que uno es incapaz de alegar que no le transmite nada, pues el hielo al menos llega un momento que quema. Y cuando hablan de ti, los monemas por sí solos llegan a ser abrasivos.
Aunque, sinceramente, soy preferible tras esto que en persona. Cara a cara, con las miradas enzarzadas; ahí sí que no mantengo relación con nada de lo que soy.
De comportamientos absurdos me sé unos cuantos, ya que los practico si el clima y tu paciencia me lo permiten. La diferencia reside en que el otoño siempre regresa, lo quieras o no, pero el altruismo va restándose con el paso del tiempo. Sin embargo, continúo como siempre. Veo el alejamiento a la vuelta de la esquina, y no quiero cambiar un ápice de mi egoísmo. A lo mejor es de ser idiotas, que luego una se arrepiente hasta la médula –no te lo voy a negar-.
Quizás algún día nos reencontremos en el kilómetro cero; cuando me haya quitado la tontería de los quince, los prejuicios por la superficialidad, la reclusión sobre una misma, las crisis sin explicación y la necesidad de observarte con curiosidad desde el otro lado de la acera, mientras los besos tienen una receptora distinta. Y quizás para entonces todavía siga resultando tan anodina como antaño, tú me mirarás con pupilas de café al comunicarme que todavía sientes algo, y solamente quizás reanudaremos la cuenta por donde la habíamos dejado.

13 comentarios:

DIAVOLO dijo...

Escribes como los ángeles, y con una madurez impropia de tu juventud.

Niña, me enganchas de tal manera, que cuando tardas en escribir tengo síndrome de abstinencia.

Hoy he pensado en ese te quiero "desnudo sin el calor de la voz"... sí, es frío... no es lo mismo que cuando se puede susurrar al oído, ¿verdad?

Un beso, mi niña.

Yusuke Hatanaka dijo...

Los que no se encuentran entre los valientes. Los que no creen que la valentía tenga algo que ver. Los que pulverizan sus ojos observando una rosa. Y las rosas que se marchitan de pena al ver a quien las mira sin gesto, sin anhelo en el cuerpo sino en los ojos.

Diario de un PEaton dijo...

bUeNO ESO DE permanecer en los dobladillos del pantalon un aestacion del año me parecio fantastico.
ademas del vino tinto, y los disparastes de las de la melancolia. buenas metaroras, algun dime me gustaria que escribieras un cuento en costumbrismo.

V dijo...

Hoy he comprendido más que otras veces o quizá he comprendido igual pero he querido prestar especial atención... y quizá por ello me molesta saber de la existencia de otra receptora, cuando últimamente las receptoras me molestan tanto... y, a veces, como es mi caso, ni siquiera tienen la culpa.

Te deseo aquellos "te quiero" de pupilas de café contigo misma como receptora.

Besos y te devuelvo aquel optimismo que me pediste, para que lo uses tú ahora.

V

Leonard dijo...

ahhhhhhhhhzzzzzzzzzz realmente pensé que me animarías, pero seguiré leyendo y tal vez alguien si logre despertarme.
Lindas palabras, como siempre creo?.
Una pregunta: por que razón escribes, todos tienen una, me dirías la tuya por favor; y espero y no sea simplemente por que si, por que me decepcionaría.
Suerte ZZZZZ ZZZZZZ

Hollie A. Deschanel dijo...

Y cuando se encuentren en ese kilómetro, todo volverá a empezar ;) Muás!

saqysay dijo...

Rayos!!
Excelente texto, pero me haz hecho reflexionar a fondo...Me dio penita...

Un abrazo!!

Ichi Cryptorchid dijo...

Escribes genial, me encanta y lo que dices desde el corazón es aun mas impresionante.

Besos x

Betzabé!!! dijo...

Ay Dafneeeeee amo tu manera de escribir... amo cómo puedes convertir sangre fluyendo en un río de vino tinto, amo cómo comprendes que un "te quiero" se vuelve frío y abandonado si lo escribes así, porque sí...

Hay veces que no comento tus entradas por el simple hecho de que me has dejado sin palabras.

Besos, pequeña.

Dara Scully dijo...

En realidad los kilómetros cero no existen y los dobladillos de los pantalones son lugares demasiado estrechos para sobrevivir en ellos.


miau
grande
de
tu
fruta
favorita
(¿Cuál es?)

A. dijo...

Sin respiración.

En silencio dijo...

Amo esto.

Nos leemos.

Ignacio J. Rivas dijo...

Coño que guapo! Desvarias bastante....mola!