martes, 8 de septiembre de 2009

Y eso que fumar puede matar


Había tanta oscuridad que apenas podía observar tu silueta como cuando suelo hacerlo los jueves al mediodía. Como cuando entro en la habitación y estás sobre la cama. Tus piernas cuelgan despreocupadamente mientras van rozando el edredón en movimientos oscilantes, tienes la mirada perdida en la mesilla de noche, y la lluvia comienza a repiquetear en el alféizar de tus pestañas. Pero no lloras como un niño lo hace al caerse al suelo empedrado, o como un llanto que se lanza al aire por la pérdida de un ser humano. Lo haces escandalosamente, como si te fuera la vida en ello, como si en ese mismo instante pasara sonoramente el tren abarrotado, con los pasajeros sin tiempo a contemplarte. Siempre fui una de aquellas pasajeras que hacían oídos sordos y la vista gorda.
Y así es como nadie se da cuenta de que no estás derramando lágrimas, sino apagando el fieltro encendido de un cigarro vital. Porque pretendes acabar con el fuego antes de que te encuentres con que tu vida ya no es ningún bosque, sino un amasijo de cenizas apiladas.

16 comentarios:

Dara Scully dijo...

Dile que llorar no arregla nada. Solo te pone rojos los ojos y la cara fea.


miau
de
mañanita
temprano
:)

Irene (capuccinobar) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La novia de Milhouse. dijo...

Adoro cuando mis piernas oscilan...

e m e. dijo...

Llegué por aquí de casualidad, me encantó la metáfora de esta entrada.

Me gusta como escribes, te sigo :)

DIAVOLO dijo...

Mejor acabar con ese fuego, como sea!!!

Besos de admiración.

saqysay dijo...

Más vale acabar pronto con todo. Y volver a comenzar... LLorar es lo mejor que podemos hacer, de alguna forma debemos sacar todo ese dolor que llevamos dentro...

tampoco es bueno, asarse toda la vida llorando...

Besitos, cuidate mucho!!

Louise Miss Takes dijo...

¿Y si el cigarro vital se apaga?
Amasijo de cenizas, me gusta, creo que llevaba consumiéndose tanto tiempo, deshaciéndose y manchando. Y sin ser nadie..

Pescador de Ballenas dijo...

Las piernas oscilan como un péndulo, hipnóticas. El cigarro se hace inevitable.
Eso me recuerda a que cuando fumo me imagino que consumo a alguien. Es una sensación parecida.

Hollie A. Deschanel dijo...

Llorar no lleva a nada. Mejor sonreír y reír muy, muy alto.

Muás :)

Lala dijo...

A veces el aire ahoga y es necesario buscar otros elementos..

Me gusta la imagen del tren pasando ante la chica que llora en la cama.

Supongo que de las cenizas siempre puede brotar algo nuevo...


Saludos!

Leonard dijo...

solo de quien no desee fumar por si mismo, sera aquel llanto.
linda metafora.^^
un abrazo, preciosa.

Djuna dijo...

los bosques son encantadores y encantados... el fuego puede ser una pincelada que hace atardecer el vuelo de los pájaros.

En silencio dijo...

Se te extrañaba mucho, Dafne; qué bueno que vuelvas a escribir :)
¿Un pasajero que hace los oídos sordos y la vista gorda es alguien que ignora, a propósito, el hecho de que alguien llora?

PS: Si no fuera molestia, señorita Dafne, ¿podría darme su correo?

Rogger dijo...

Llorar en exceso no es bueno, eh. Mejor a limpiarse la cara y a VER la vida con los ojos de la alegría.

;D
uN ABRAZZZZZZO PARA TI, DAFNE.

Diario de un PEaton dijo...

una vez le preguntaron a joaquin sabina,;
- sabina despues de diez años sin fumar, que dijiste cuando probaste otra vez una bocanada de cigarro?
- que desperdicio de tiempo, y me puse a fumar tranquilo.
- si un dia me enfermo por el cigarro, me doy un tiro. no quiero que digan que joaquin sabina murio a consecuencia del tabaco, el no tiene la culpa...
y empezo a reir----

Betzabé!!! dijo...

Llorar relaja los músculos y limpia el alma... fumar relaja los músculos y limpia los pensamientos... llorar revitaliza y fumar lo hace por un momento, igual que el alcohol, aunque después ambos matan.

Besos.