martes, 6 de marzo de 2012

O, wie lange bist, Elis, du verstorben




Yo sé que no había fantasmas en aquella casa. O si los había, es que quizás eran reflejos de un olvido ya absuelto de todo pecado. Aquella incertidumbre descosida de si alguien languidecía sobre las sábanas celestes o si nos desnudábamos sobre el felpudo de la entrada. Y andar desnudos por si por alguna de aquellas la muerte nos asaltaba mientras cruzábamos el umbral de la puerta. Todo era tan leve en aquella casa, que gritar habría parecido descortés. Quizás no estábamos marchitos o derrengados, pero la sangre ya comenzaba a palpitar con menos fuerza, como con miedo a reventar los vasos que las contenían. Y afuera, mientras, los coches con bocinas, los rostros sin facciones y la gris ciudad que respiraba con la dificultad de un gran gigante con pies de cemento. Había una artificial búsqueda de encontrarnos a nosotros mismos entre aquel maremágnum de olas de fuerza imperturbable. Salir al rellano habría sido como andar sobre guijarros de plata, observar el rosicler cielo de mañana habría resultado tan cruel y fatídico como poner un hierro incandescente sobre las pupilas. Pero la promesa de una sonrisa espontánea siempre aguarda latente en los rincones del pasillo que, yo no sé si estarán llenos de fantasmas, pero son como nidos de cuervo.


Recomendaciones de la semana:

  • Literatura: Georg Trakl.
  • Música: Johnny Flynn.
  • Película: Good Bye, Lenin!, de Wolfgang Becker.

11 comentarios:

Nahuel dijo...

Uno no sabe que enamora más, si tu foto, la de la flor, o el texto. Encantador.

Saludos, Nahuel.

chica león dijo...

Pasar por aquí es refrescante, tus recomendaciones son fantásticas aunque algunas ya las conozca, y desde luego tu texto no quedará como fantasma en mi recuerdo. Precioso.

Leonard dijo...

el texto es una reflexión encantadora, repleta de dulces analogías....(¿que tal la universidad?...espero muy bien.)..
Cuídate...Preciosa.

Mara dijo...

Qué texto tan genial, como siempre. Me encanta pasarme por tu blog, es una experiencia fabulosa porque me despierta las ganas de leer y de escribir. Tienes un don especial, te lo he dicho mil veces, es como si tu literatura viniera de otra época, pero a la vez es actual, es como una mezcla de romanticismo más decadentismo más la literatura de los años 40 de Sylvia Plath, más contemporánea, es como una condensación de todo eso que me gusta leer :)

Me quedo con esta frase, porque nada más leerla la he vuelto a releer porque me ha encantado:
"Yo sé que no había fantasmas en aquella casa. O si los había, es que quizás eran reflejos de un olvido ya absuelto de todo pecado." Lo del olvido me ha recordado a Jane Eyre y el secreto de Rochester... quizás porque hace poco que volví a ver la película de 2011 y aún la tengo fresca en la mente ^^

¡un beso grande!

Mara dijo...

pd: Johnny Flynn me encanta :)

rayuelasolvidadas dijo...

Pienso seriamente que me enamoré de este texto, y hasta de esa casa.
Es precioso. Y mil gracias bonita :)

Schmetterling! dijo...

Sobredosis de poesía,
de eso muero yo cuando paso por aquí.

(:

Muaa

Cervatilla dijo...

La dulzura de tus fotos,
y el encanto de tus palabras.
¿Fantasmas?
Esos son cuentos de niños. Ahora, los nidos de cuervo ya son otra cosa.

(beso en la nariz)

Ann. dijo...

Entran ganas de ir a este lugar!

Lucía dijo...

Qué emocionante y qué metafora la de salir al exterior. Good Bye, Lenin es fantástcia. Besitos

Juan Antonio dijo...

Exquisito el texto.

(¿Puedo añadir otra sugerencia de lectura, con tu permiso? Si la respuesta es afirmativa, "Los muertos", de Joyce.)