domingo, 30 de septiembre de 2012

Geistliche Dämmerung






Pasó horas y horas enfrente de aquel viejo reloj lacado. Acompañaba el arrítmico tic-tac con intermitentes golpes de tacón contra el entarimado del salón. Un salón envuelto en sombras que olía a tinta fresca y papel gastado. Como otra de tantas veces, había olvidado abrir las ventanas para ahuyentar el velo de confinamiento que cubría la sala. Porque si lo hubiera hecho, si hubiese deslizado el cierre de un solo ventanal, el viento húmedo de octubre habría recorrido cada uno de los rincones de la estancia, impregnando de esencia de pino hasta la alfombra de pelo grueso.


Se revolvió incómoda en el sillón, ajustándose la gargantilla de plata, la cual parecía adherirse más de la cuenta a su yugular. Cuanto más próxima se hallaba la manecilla a la cifra esperada, más se le encendían las mejillas, se le aceleraba el pulso y se le secaba el paladar. Comprobó hasta la saciedad que conservaba la carta entre las manos, pues no habría resultado extraño que se hubiese emborronado el nombre del destinatario a causa del sudor que perlaba como arroyos translúcidos por los cauces irregulares de sus palmas. Pero ¿qué era el tiempo sino un mentiroso sin escrúpulos? Y ella, huérfana de un recuerdo desheredado, pues no había nadie que la esperase en el umbral. Solo la obsesión de un momento que nunca llegaría. Porque si había alguien a quien esperaba, era a ella misma.

7 comentarios:

Leonard dijo...

me gusto mucho la forma en la cual describes las acciones, es una lastima que sean tan pequeños los fragmentos.
un beso.

Abismo dijo...

Escribes maravillosamente... el momento angustioso de esa espera que no llegará, y esa cadena que ahoga...
Buff!!

Besos abisales

Nahuel dijo...

siempre relajan tus escritos, te hacen flotar un poco, un poco de magia, un poco de cruel realidad.

Saludos, Nahuel.

X dijo...

Qué triste el final, pero en el fondo creo que es el que da más sentido al relato, de otra forma habría sido... lo típico. xD Me ha gustado. :-)

atlantis2050.blogspot.com

Setzel dijo...

Quizás, lo importante no es esperar a los otros sino buscarse a sí mismo eh? Saludos

Salomé dijo...

Vamos a follarnos al destino, preciosa.

(Siempre que vuelvo por aquí me preño de ti.)

Muás.

Ana dijo...

Ohh, me ha encantado :)
Muy triste, pero un relato precioso. Me ha recordado a Penélope, la de la Odisea, y ella me ha recordado a una obra de teatro que leí el año pasado (y también el final de tu entrada). Se llama "Las voces de Penélope" y es de Itziar Pascual; te la recomiendo ^^

¡Un beso enorme! :D